OTROS TEMAS FISCALES


Las reformas tributarias en los países de la UE han provocado una subida de la presión fiscal
J.LLOBELL/C. CUESTA Madrid (Expansión)

 Subir los impuestos no parece ser políticamente correcto en Europa. Sin embargo, esto es lo que ha ocurrido en los últimos veinte años. Desde 1980, los políticos europeos han acometido numerosas reformas del IRPF enarbolando la bandera de la reducción de impuestos, pero dos décadas después, la presión fiscal en los países de la UE ha crecido porque la imposición indirecta ha compensado la caída de la directa. En este periodo, los tipos marginales más altos han caído un 19% y los mínimos han subido un 80%.

Al ciudadano europeo le han dado gato por liebre. Pese a las continuas reformas fiscales acometidas desde 1980, que la clase política no ha vacilado en vender como un alivio de la carga impositiva, la presión fiscal en la UE sigue siendo a finales de los noventa no sólo igual sino incluso ligeramente superior a la de hace dos décadas. En 1980 era del 25,1 por ciento y en 1997 había subido hasta el 27,1 por ciento.

El Instituto de Estudios Fiscales, que ha estudiado los datos de los países de la OCDE, es concluyente al respecto. "En términos de presión fiscal los cambios han tenido un carácter continuista y gradual, de manera particular en la Unión Europea. El supuesto ‘carácter fiscalizador’ de la reforma fiscal de las últimas décadas no parece corresponderse, al menos de una forma clara, con la realidad del sistema tributario". Más bien ha habido un reequilibrio.

El denominado modelo extensivo, iniciado en Estados Unidos y Gran Bretaña a principios de los ochenta y que se ha implantado en todos los países occidentales, ha introducido importantes modificaciones tanto en el peso relativo del Impuesto sobre la Renta en la estructura tributaria como en su filosofía. De una parte, el IRPF ha perdido un 10% en la participación del total de los impuestos recaudados por las haciendas occidentales en favor de los impuestos especiales y, sobre todo, del IVA.

Una erosión políticamente correcta, ya que, al decir de los expertos, ha permitido a los políticos efectuar reducciones en el IRPF, que gozan de mejor cartel social, a la vez que se acometían subidas de baja intensidad en la imposición indirecta, mucho menos sensibles a la opinión pública. De otra parte, se han operado cambios de gran calado en los tipos marginales del IRPF que han tendido hacia la equidad horizontal o el aplanamiento de los tramos.

El tipo máximo que se aplica a las rentas más altas en los países de la OCDE ha caído aproximadamente un 19% respecto a 1980 mientras que los mínimos han aumentado casi un 80%. En la UE los tramos de renta más altos pagan un 18% menos y los más bajos pagan un 70% más. En España, el tipo máximo en el Impuesto sobre la Renta ha pasado del 65% en 1980 al 48% que se aplicará en el próximo ejercicio, mientras que el tipo más bajo ha pasado del 15% al 18%.

Redistribución

"Se ha perdido importancia en la equidad vertical en beneficio de la equidad horizontal, esto es, de las figuras impositivas con bases extensas que someten a iguales condiciones al mayor número posible de contribuyentes y rentas". Esto obligaría a "revisar el papel redistributivo del sistema fiscal", afirma el Instituto de Estudios Fiscales. El modelo fiscal implantado busca interferir lo menos posible en el comportamiento y las decisiones económicas de los agentes y simplificar el impuesto.

Dado que en todos los países occidentales existen mínimos vitales, y que las rentas más altas tributan mucho menos, son las clases medias las que soportan en la actualidad la mayor parte de la carga impositiva. También el número de tramos -la progresividad del sistema- se ha reducido espectacularmente. Mientras en 1980, los sistemas fiscales occidentales tenían 13 tramos con estructuras progresivas en el IRPF, en 1996 se habían reducido a 6. En el caso español, se ha pasado de 28 tramos a los 6 que contempla el nuevo Impuesto sobre la Renta.

Los cambios del IRPF en España

El precedente más cercano de nuestro actual Impuesto sobre la Renta es la reforma tributaria impulsada por Francisco Fernández Ordóñez en 1977 que abrió un proceso oculto de amnistía fiscal bajo el signo de la regularización fiscal. La Ley del IRPF de 1978 sirvió para legitimar al nuevo Estado. Posteriormente, el texto sufrió varias modificaciones en 1985, en 1989 y en 1992 con una nueva ley sobre el impuesto que fue aprobada por el entonces ministro de Economía, el socialista Carlos Solchaga. En el año 2000, entrará en vigor el nuevo Impuesto sobre la Renta diseñado por el actual ministro de Economía y Hacienda, Rodrigo Rato, que reducirá los tipos marginales, recortará los tramos y simplificará su aplicación.

El recorte de impuestos y la eficiencia económica

Desde principios de los 80, se han producido profundas reformas en el IRPF en los países industrializados que han tenido como patrón el modelo extensivo anglosajón. Esta filosofía fiscal postula la alteración de los principios impositivos en beneficio de la eficiencia, la equidad horizontal y la sencillez.

Las principales aplicaciones prácticas de esta doctrina son la reducción de los tipos marginales, el recorte del número de tramos, la extensión de las bases, la eliminación de los tratamientos preferenciales y el cambio del tax mix en favor de la imposición indirecta.

Distorsiones

Una de las principales argumentaciones que ha dado alas a este planteamiento ha sido el convencimiento de que los altos tipos marginales de antaño causaban grandes efectos desincentivadores en el sistema económico. El anterior sistema generaba distorsiones y costes de eficiencia que tenían un impacto directo en el empleo, el ahorro y la inversión, además de favorecer el surgimiento de la economía sumergida y la evasión fiscal.

Estas distorsiones se observan claramente, por ejemplo, en las decisiones sobre la colocación del ahorro familiar. De este modo, en los países de la OCDE el tipo marginal máximo ha descendido unos 22 puntos entre 1980 y 1996. Teniendo en cuenta que un porcentaje menor al uno por ciento se sitúa en el tramo máximo, han sido las rentas intermedias las que se han beneficiado más de las bajadas de impuestos en términos relativos y las más bajas -exceptuadas las rentas que se acogen al mínimo vital- las que han cargado con el peso principal.