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HACIENDA PONE EN MANOS DE ANTICORRUPCIÓN LAS IRREGULARIDADES EN SU DELEGACIÓN DE CATALUÑA

La investigación en Hacienda de Cataluña ha concluido con expedientes a tres inspectores por irregularidades en inspecciones a empresas, algunas de ellas vinculadas a Javier de la Rosa. Se ha dado cuenta a la Fiscalía Anticorrupción para que depure posibles responsabilidades penales.

Hacienda envió a primera hora de ayer un completo informe a la Fiscalía Anticorrupción con las conclusiones de la investigación que ha practicado en su delegación de Cataluña. El dictamen, de 140 folios, concluye con la apertura de expedientes a Álvaro Pernas, inspector jefe de la unidad regional; a Roger Bergua, inspector adjunto al jefe de inspección y al inspector Manuel Abella.

Los tres han sido subordinados de José María Huguet y de Ernesto Aguiar, los dos ex altos cargos de Hacienda imputados (también lo está Abella y Bergua) en el caso KIO. Son investigados por supuestos tratos de favor a empresas del Grupo Torras y por un pago que la compañía hizo a Huguet y a Aguiar de 450 millones y que ocultaron en cuentas suizas. Dinero que los imputados aseguran tiene su origen en inversiones bursátiles, informa Efe.

Ahora la Fiscalía Anticorrupción, que mantiene abiertas unas diligencias en Barcelona por presuntas irregularidades en la Inspección de Cataluña, examinará el informe de Hacienda por si hay que depurar posibles responsabilidades penales respecto a los tres inspectores expedientados.

Las conclusiones de la investigación señalan que las irregularidades fueron cometidas por “un número reducido de inspectores” que presuntamente beneficiaron a determinados contribuyentes, algunos vinculados al empresario Javier de la Rosa.

La investigación, llevada a cabo por el Servicio de Auditoría Interna de la Agencia Tributaria, ha constatado que los inspectores estaban estrechamente relacionados con esos contribuyentes, que a su vez pertenecían a grupos empresariales con asesores o representantes comunes.

Actuaron concertadamente

Estos extremos, sumados al hecho de que los funcionarios pertenecían a los escalones superiores de la Inspección de Hacienda en Cataluña, lleva a la conclusión de que todos actuaron de forma presumiblemente concertada y con un propósito común. Los contribuyentes beneficiados por los inspectores, según la investigación, pertenecen a los sectores de la construcción, la promoción inmobiliaria, el juego y el ocio, así como a sociedades instrumentales.

Pernas está siendo también investigado por la Fiscalía de Barcelona por beneficiar presuntamente a tres empresas catalanas a cambio de dinero. También se ha constatado la existencia de varias “áreas de riesgo”, entre ellas el hecho de que algunos de los implicados formaban parte de una sociedad que obtuvo sustanciales plusvalías con inversiones en Bolsa. Se subraya la coincidencia en la identidad de los asesores fiscales de la mayoría de las empresas beneficiadas, así como la vinculación de las presuntas irregularidades con empresas relacionadas con Torras o Javier de la Rosa. Los funcionarios cometieron las irregularidades en las tres fases de la inspección tributaria: la selección de contribuyentes, la comprobación y la finalización de los expedientes.

Los inspectores no incluyeron en el plan de inspección a contribuyentes concretos que deberían haberse incluido y asignaron la inspección de contribuyentes a unidades distintas a las que les correspondían. En la fase de finalización se dieron de baja expedientes incluidos en el plan de inspección y se facilitó su prescripción por el paso del tiempo. En algunos expedientes, el inspector limitó sin fundamento las inspecciones a determinados periodos o impuestos y se hicieron ajustes indebidos en operaciones vinculadas a grupos empresariales en perjuicio del fisco. También se finalizaron actuaciones sobre grupos de sociedades consolidadas sin tener competencia para hacerlo. Además, se realizaron actuaciones simultáneas sobre empresas en breve periodo de tiempo, sin constar documentación sobre las comprobaciones.

Esas actuaciones terminaron con el reconocimiento de importantes pérdidas para la sociedad, que después podría compensar con beneficios de ejercicios futuros por los que tendría menor tributación.