OTROS TEMAS FISCALES


Pujol realiza balance político y rebaja las exigencias de financiación para Cataluña
“CiU se daría por satisfecha con aquello que represente unos ingresos suficientes”
Pilar Abril. Barcelona.

La cesión de los impuestos especiales a Cataluña representa, según Jordi Pujol, el 20% de las aspiraciones nacionalistas. Pese a ello, el presidente de la Generalitat dio a entender que se conformaría con ellos si representasen una financiación no discriminatoria para Cataluña, un objetivo prioritario de cara a la próxima legislatura. Pujol realizó ayer balance de los últimos seis meses pero dejó sin despejar la incógnita del calendario electoral autonómico.

El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, recibió con un entusiasta “aleluya” la predisposición mostrada por el Gobierno central a la cesión de los impuestos especiales a las comunidades autónomas.

Pujol aclaró que esta medida representa tan sólo un 20% de las aspiraciones nacionalistas pero, a pesar de todo, dejó la puerta abierta a conformarse con esta cesión si supone una mejora sustancial de los ingresos de Cataluña. “Convergència i Unió se daría por satisfecha con aquello que represente una financiación suficiente y no discriminatoria”, precisó el presidente catalán. Mostró, eso sí, su extrañeza, ante el súbito cambio de opinión del Gobierno y también de algunos dirigentes socialistas, que han pasado de rechazar esta posibilidad -planteada por CiU hace un año- a “tener prisa” a la hora de aplicarla. Pujol aseguró que la mejora de la financiación autonómica será un elemento clave en la próxima legislatura y que “cualquier colaboración política futura va ligada a esta cuestión”.

El presidente de la Generalitat no quiso reavivar la guerra de cifras con el Gobierno popular sobre la cuantía de los recursos adicionales obtenidos por Cataluña gracias al 30% del IRPF y recordó que CiU nunca había creído que el IRPF fuese la solución a sus problemas financieros.

El presidente del Gobierno catalán compareció ayer ante los medios de comunicación para realizar un balance de los últimos meses de su acción política, una práctica ya habitual antes de las vacaciones de verano y también a final de año.

Incógnita sin despejar

Pujol quiso demostrar la actividad “a veces frenética” de su Gobierno y desgranó una a una las acciones emprendidas desde principios de año, rechazando las acusaciones de parálisis en su actuación. Se mostró satisfecho por la evolución de los indicadores económicos y explicó una vez más las razones del aplazamiento del decreto que obliga a doblar al catalán las películas más taquilleras. No despejó, en cambio, la incógnita más difícil de resolver: cuándo convocará las elecciones autonómicas.