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Ofensiva fiscal hispano-alemana contra el 'lavado de dinero' en
Baleares El Ministerio de Finanzas en Bonn ha contactado ya a su contraparte en Madrid para poner en marcha un acuerdo que permita un rápido flujo de información sobre todas las operaciones de compraventa de bienes inmuebles y los ingresos por alquileres de los ciudadanos alemanes residentes en Mallorca. Esta iniciativa cuenta con el beneplácito de las autoridades baleares, que, por su parte, hasta finales de año piensan incrementar en un tercio, hasta 83 personas, su equipo de inspectores fiscales. Habida cuenta de que ya en 1998 una mayor fiscalización reportó ingresos adicionales para Baleares de cerca de 9.983 millones pesetas, la ofensiva se anuncia de envergadura. La punta del iceberg Trabajo para los inspectores no falta. Si bien oficialmente se calcula que las inversiones alemanas en Baleares ascendieron a 3.148 millones de pesetas el año pasado, es muy probable que ésta sólo sea la punta del iceberg. Peter Schöllhorn, experto alemán citado por el semanario, estima que el monto real es casi diez veces mayor: 39.643 millones de pesetas en 1997. Alrededor de 50.000 ciudadanos alemanes son propietarios de bienes inmuebles en Baleares. Extrañamente, a los alemanes les siguen los luxemburgueses, que bien podrían estar invirtiendo 17.014 millones anuales, según Schöllhorn. Sucede, sin embargo, que el Gran Ducado sólo cuenta con 420.000 habitantes. Así, estas inversiones -al igual que algunas de las que provienen de Suiza- más bien parecen provenir de alemanes que transfieren su dinero al exterior para evadir el fisco. ¿Desplome de precios? Mallorca es una buena plaza para el lavado de dinero no sólo por sus evidentes ventajas climáticas, sino también porque las operaciones en efectivo de por sí son bastante usuales en Baleares. Hasta el 50% del precio de compra se suele pagar (y recibir) en dinero negro. Ello ha contribuido decisivamente a la escalada de precios en el sector inmobiliario mallorquín. Si los esfuerzos de las autoridades surten efecto, el auge se podría esfumar rápidamente. "A más tardar en cinco años, los precios se desplomarán", cree un abogado alemán en Mallorca. |